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FuturEnergia: la energía del futuro
El objetivo de este artículo es familiarizar a los profesores y alumnos de FuturEnergia con un área temática nueva: la energía del futuro. El autor del artículo es el Sr. Ray Hammond (futurólogo), que será el experto invitado del chat nº 2. El chat en cuestión pretende dar a conocer a los participantes soluciones nuevas para la energía del futuro.
Me llamo Ray Hammond y voy a hablar con vosotros en un chat sobre cómo cambiará nuestra forma de pensar y de utilizar la energía durante los próximos 25 años. Que ¿cómo sé lo que va a pasar? Ver el futuro no puedo, la verdad. Pero como futurólogo, mi trabajo supone estudiar las tendencias presentes y predecir lo que puede ocurrir en el futuro. En ocasiones me equivoco, pero la mayoría de las veces ¡acierto!
Lo primero a tener en cuenta es que nuestra forma de consumir la energía en la actualidad es insostenible. Ahora mismo, cerca del 80% de la energía de la UE proviene de combustibles fósiles: del petróleo, el carbón y el gas natural. En comparación, las energías renovables (como la solar, la eólica y la marina) cubren sólo un 4% de nuestros suministros energéticos. Los combustibles fósiles son recursos naturales finitos y los estamos gastando muy rápidamente. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se agotarán esas reservas, pero sabemos que se acabarán.
El mundo se desarrollará de tal manera en los próximos 25 años, que incrementará aún más la presión sobre los recursos naturales. Actualmente la población mundial es de alrededor de 7 billones y hacia el 2030 se llegará hasta los 8 billones de personas. El aumento de la población significará una demanda creciente de energía, de tierra y de comida. Una cosa está clara: si no cambiamos nuestra forma de utilizar la energía ahora, dentro de 25 años nos enfrentaremos a problemas graves.
Por tanto, ¿qué debemos hacer? Lo bueno es que ya tenemos casi la mayoría de las soluciones, sólo falta conseguir que realmente funcionen. Lo primero es utilizar más la tecnología para las energías renovables. Ya están en marcha, pero no lo suficiente. Así también, es necesario emplear mejor las otras fuentes de energía alternativa para no depender sólo de los combustibles fósiles. Un ejemplo sería generar calor y electricidad quemando las basuras domésticas (las que no se pueden reciclar) en unas incineradoras especiales. De hecho, eso ya existe en algunos países, pero son muchísimos los otros países que todavía entierran sus basuras.
La tecnología desempeñará un papel fundamental a la hora de cambiar el consumo de energía en el futuro. La tecnología de las energías renovables, como las células solares plásticas, será más barata, más eficiente y más accesible a la media de la gente, que la podrá utilizar en sus propias casas. La tecnología reducirá también el impacto en el medioambiente de los otros carburantes fósiles que seguimos utilizando para generar energía mediante métodos como el secuestro de carbón (capturar el CO2 y quemarlo).
La tecnología nos proporcionará distintas formas de reducir las emisiones de CO2, permitiéndonos conservar mejor nuestros recursos naturales. Se me ocurren aquí tecnologías como las que transforman el plástico usado en petróleo, lo que permite reutilizarlo para muchos fines distintos.
Por supuesto, este aumento de la población causará muchos más estragos en los recursos naturales, a lo que habrá que responder de forma inteligente. Uno de los mayores retos será conseguir alimento para todos. No obstante, ya existen unas técnicas que nos permiten convertir tierras áridas de los desiertos en terreno cultivable, utilizando láminas de plástico e invernaderos para proteger el suelo y los fertilizantes de las inclemencias del tiempo y crear una atmósfera templada y húmeda que favorezca el crecimiento de las cosechas.
Con la necesidad creciente de alimentos, se hará lo posible por no desperdiciar nada de comida. No cabe duda de que los avances en cuanto al embalaje resultarán especialmente útiles para conseguirlo ya que ayudan a mantener los alimentos frescos por más tiempo. Hacia el 2030, existirán unos embalajes de plástico inteligentes que cambiarán de color a medida que la comida se pudra, pemitiéndonos así comprobar hasta qué punto son frescos los productos que compramos.
Y por último la pregunta más interesante: ¿para qué utilizaremos toda esa energía en el 2030? Bueno, por daros algunos ejemplos, creo que en el 2030 todos tendremos nuestros robots personales (que hasta podrán ser más inteligentes que nosotros) y que conduciremos coches súper eficientes, que recorrerán 1.500 kilometros con sólo 4 litros de gasolina. Muchos de estos progresos serán únicamente posibles gracias a los plásticos. ¿Os parece todo demasiado bonito para ser verdad? ¡Preguntádmelo durante el chat!
Información adicional
- Más información sobre el invitado al chat, Mr Ray Hammond, futurólogo
- Transcripción del chat



